Boda con limusinas

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¿Te imaginas que un coche de esta clase recoge a tu futura esposa? No puedes ni imaginarte las miradas de envidia de todo el mundo. ¿Llegar a la puerta de la iglesia o del ayuntamiento, juntos, sentados en el interior de una limusina Lincoln Town Car? No hace falta decir, que vuestra boda será la más recordada durante muchos años, y tal vez décadas.

Limusinas para bodas

Fue el regalo de bodas para mí marido. Ya sé que parece una tontería, pero sabía que andaba loco por subir en una limusina, además, se sabía absolutamente todo sobre ellas no os engaño. Busqué mucho por Internet, y hasta fui a ver algunas empresas. La verdad es que, más o menos, todas se parecen. Sin embargo, cuando visité a los de limusina valencia, se distinguieron por su profesionalidad. Me lo enseñaron absolutamente todo, y es que tienen una variedad que no te puedes imaginar. No solo hay limusinas, sino todo tipo de coches clásicos. Suerte que iba con las ideas muy claras de lo que quería, ya que lo verdaderamente difícil es elegir, o declinarse por alguna de aquellas bellezas sobre ruedas. Reservé una de color blanco, concretamente la Limusina Lincoln Tow Car. Sabía que Álex, mi actual marido, se volvería lo con al verla. ¡Por cierto! Es muy económico el alquiler de uno de esos coches de lujo, teniendo en cuenta que viene con un chofer incluido. Es normal, yo no lo había pensado pero un coche de esas características no lo puede conducir cualquiera. Es más, creo que se ha de tener un carné especial. Mi marido no vio el maravilloso automóvil hasta el día de la boda. Se quedó petrificado. Al fin y al cabo es lo que quería: darle la sorpresa de su vida. La sorpresa también se la llevó la familia y los invitados, ya que no había dicho nada a Nadia. Había sido mi secreto durante semanas. No hay que decir que Alex se hizo un montón de fotos con la limusina. Hasta tiene fotografías de su interior. ¡Y que interior! Aquello es lujo. Tiene todos los detalles habido y por haber: desde pantalla de plasma, teléfono, asientos de cuero, y nada, absolutamente nada se salía de madre. Todo estaba tan encantador y de una elegancia tan extrema, que creo que fue un gran acierto mi sorpresa. Y Alex no fue el único en hacerse fotos por todos lados, los invitados no se quedaron atrás- De todas formas, que quede bien claro que la reina de la fiesta fuimos nosotros, ambos, como tiene que ser en estos eventos.