Boda Cadillac

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Bueno, todos sabéis que la vida da muchas vueltas. A los 40 años, tras un mal divorcio, me casé con mi novio de toda la vida, me refiero a mi primer novio. Debo aclarar que yo también fue su primera novia de la adolescencia. No teníamos más de 18 años pero nos amamos con locura. Sucedió lo que tiene que suceder en estos casos, que por diversas razones largas de explicar, y que por otra parte no vienen a cuento, nos separarnos. Algo muy normal si tenemos en cuenta la edad que teníamos. Los avatares de la vida hizo que nos r-encontráramos y que el amor volviera. Estuvimos viviendo juntos hasta que decidirnos casarnos, una boda sencilla, con la familia más cercana y amigos de confianza. Pensábamos casarnos en nuestro ayuntamiento. Más sencillo imposible. De todas formas, deseábamos un toque especial para que ambos recordáramos que nos habíamos amado desde hacía mucho tiempo, y que ahora, nuestra historia de amor continuaba. Cuando éramos adolescentes, íbamos mucho al cine de nuestro barrio, y ninguno de los dos había olvidado una película de Clint Easwood, concretamente Un botín de 500.000 dolares. Era una tontería (pero era nuestra tontería) cuando Eastwood escapa de la policía con un Cadillac blanco. Nos quedamos enamorados de este coche, y pensamos que, para nuestra boda, nada mejor que llegar con uno de aquellos coches, con las aletas traseras en forma de cohete. Si os lo hemos de confesar, ninguno de los dos sabía si uno de estos coches se podía alquilar. Sabíamos que, para bodas, alquilaban limusinas y coches clásicos, pero este concretamente, ni idea. De todas formas, pensamos que, si no lo encontrábamos en Internet, no lo podíamos encontrar en ningún sitio. Nos pusimos a buscar en nuestros ratos libres, pero nada. Simplemente Rolls

Cadillac para bodas

Cadillac blanco descapotable 1959 Sin el típico Cadillac blanco descapotable el cine no hubiera sido lo que es hoy en día. Un coche que despide el glamour de los años sesenta, con su parrilla inclinada y sus faros dobles, una carrocería amplificada en los bajos gracias a las luces laterales, y en su época, llego a ser uno de los coches más caros de América. Pero no podemos omitir lo más importante: es descapotable. Esto define la época dorada del Cadillac. No nos cabe duda que será un gran acierto para vuestra boda, el día más feliz de toda la vida. Royce, limusinas y autos por el estilo. Un par de veces estuvimos muy cerca, ya que había algunas casas de alquiler de coches para bodas que alquilaban Cadillac, pero no era el mismo. Por casualidad dimos con www.limusinasvalencia.es, con una foto de un Cadillac blanco que era exactamente el que buscábamos, creo que era de los años 60, aunque no podría asegurarlo. De todas formas, ni cortos ni perezosos, llamamos y pedimos una entrevista. Muy amablemente nos dijeron que podíamos pasarnos cuando nos fuera bien, y nos atenderían gustosamente. Así lo hicimos. El día que teníamos tiempo lo aprovechamos para hacerles una visita. La verdad es que fueron amabilísimos. Nosotros, como ya íbamos a tiro fijo, no nos enseñaron nada más. Fuimos directamente a ver nuestro coche, el Cadillac blanco que Clint Eastwood conducía, al final de la película, Un botín de 500.000 mil dólares. Tengo que decir que ellos tampoco nos hicieron perder el tiempo en absoluto y nos dijeron el precio. La verdad es que nos pareció muy, pero que muy económico. Evidentemente lo reservamos con días de antelación para el evento. Todo fue perfecto, y el día de nuestra boda, teníamos nuestro Cadillac puntualmente en la puerta. Ni que decir que fue toda una sorpresa para nuestros invitados, y nos dio pie para contar nuestro amor de juventud. Además, el precio incluía un chofer perfectamente uniformado. Disfrutamos a no poder más en nuestro mejor día. Se me olvidaba! limusina valencia nos regaló una botella de cava para que brindáramos el día del evento. Desde estas líneas, deseamos agradecerles la atención que tuvieron con nosotros, y la gran profesionalidad de la que hicieron gala.