Boda Amalia y Toni

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La verdad es que nos casábamos en segundas nupcias y teníamos hijos. Dos eran de nuestros antiguos matrimonios y uno era nuestro, pero todo esto daba igual ya que todos formábamos una gran familia. Cuando tuvimos a Fernando (así se llama el hijo de ambos) pensamos en dar el gran paso. Así que nos pusimos a ahorrar y, cuando llegó la hora, decidimos dar el gran salto. Deseaba hacer algo que a Tony le resultara inolvidable aquel día, que tenía que ser el más feliz de nuestras vidas. Lo consulté con mi familia, pero ya se sabe. Me refiero a que ninguno se les ocurría nada especial. Me puse a pensar. No es que Tony tenga grandes aficiones. Hace lo que hacemos todos: se levanta, va a trabajar, viene a comer a casa, vuelve a trabajar, vuelve para cenar y, los fines de semana hacemos cosas juntos. Es un hombre muy familiar. Eso sí, le gustan los coches y, por televisión, ve todas las carreras de F1. Tal vez tirando del hilo podría tener alguna sorpresa escondida. Empecé a mirar en el diminuto despacho que tiene para sus cosas, una especie de guarida que tiene para pensar en sus cosas. Resulta que tenía toda una colección de maquetas de coches antiguos. Una noche, no sé porque, le confesé que había visto su colección de coches y, sin más, le pregunté cual le gustaba más. Fue algo inocente. Me contestó que el Cadillac del 1965 y empezó a darme todo tipo de explicaciones hasta que le dije que tenía mucho sueño. Al día siguiente, cuando todos se habían ido, me pregunté si no sería una buena idea alquilar un Cadillac del 65 para nuestra boda. ¿Por qué no? Suponía que esas cosas eran carísimas, además, yo no entendía nada de nada de estos coches, ni siquiera donde encontrarlos. Cuando se lo comenté a mi padre le pareció una excelente idea. Me dijo que no me preocupase que él se encargaría y ya me diría algo. Lo dejé en sus manos.

Boda Cadillac del 65

Al cabo de unos días me llamó entusiasmado y aquella misma tarde pasé por su casa (vivimos cerca) para que me diera buenas noticias. Me dijo que había mirado por Internet y, de pura casualidad había visto en una Web de Valencia una casa que alquilaban toda clase de coches antiguos para bodas, cumpleaños y diferentes eventos. Nos pusimos ante el ordenador, tecleó limusinas valencia y allí estaba. Había toda una detallada descripción del automóvil. La verdad era que no me extrañaba que a Tony le gustara este coche. Era precioso. Ni corto ni perezoso, mi padre me dijo que llamaría al día siguiente para enterarse de todo, incluido el precio. Al fin y al cabo, para nosotros era lo más importante. Así lo hizo y, para mí sorpresa, alquilar un Cadillac del 65 era muy económico. Fuimos hasta sus instalaciones y nos atendieron con gran profesionalidad. Fueron muy amables y nos lo enseñaron todo. Como ya veníamos con la idea del Cadillac, no nos hicieron perder el tiempo y nos lo enseñaron. Como es normal lo conduciría una persona experta que iría uniformada para el evento. Ya podéis pensar que nuestra boda fue “vintage” imitando las bodas norteamericanas de los 60. El coche fue puntual en todo momento, mientras que mi marido me iba recitando todos los extras que tenía: los alerones traseros ligeramente inclinados hacia abajo, la línea del cuerpo redondeada, el parachoques trasero era recto, ventanas laterales sin marco, los faros eran verticales en lugar de horizontales y un montón de cosas sobre el motor que no entendí. El chofer, además de ser puntual, fue muy amable. Dejó que toda la familia se fotografiase junto al coche y hasta abrió el capó para que le pudiésemos hacer fotos al motor. Ya podéis ver que, gracias a despedidas de soltero.net nuestra boda fue todo un éxito.