Alquiler Lincoln

Siempre recordaremos el día en que nos casamos, es normal. Fue el día más feliz de nuestras vidas y todo salió a pedir de boca, sin ninguna clase de problema. Eso ya es extraño, ya que en eventos de tal clase, siempre hay cosas que salen mal o un poco torcidas. En nuestro caso todo salió mejor de lo que esperábamos. Quisimos alquilar un buen coche de lujo, concretamente una limusina, para que nuestro enlace no se olvidara de un día para el otro. Y os podemos asegurar que lo conseguimos. Visitamos muchos de esos lugares que hay en Internet y que alquilan coches para bodas. La verdad, y para no hacer muy larga la cosa, nosotros nos decidimos por limusina valencia. Ellos tenían algo especial que los otros no poseían: era la confianza y la amabilidad (aparte de la tranquilidad que le daban a uno) de ser unos grandes profesionales. Y eso se nota desde un primer momento. Particularmente nos decidimos por una Limusina Lincoln negra de 8 plazas. Un auto maravilloso que no os lo podéis imaginar. Si somos sinceros nos daba un poco de miedo preguntar el precio, y cuando nos lo dijeron, no nos pareció nada caro. Y eso que, en un primer momento, nos pensábamos que solo era el alquiler del coche, que después había que sumarle el chofer. ¡Nada de eso! El conductor, perfectamente uniformado ya se incluía. Evidentemente no nos lo pensamos. Era un auténtico sueño. Hicimos un pequeño programa con el horario, vaya, el horario de recogida, llegada a tal sitio, bueno, lo de toda boda.

Limusina Lincoln

En todo momento fueron de lo más puntuales, algo que agradecer en estos tiempos. Lo que nadie se puede imaginar es la cara de nuestros invitados cuando nos vieron llegar con semejante cochazo. Le hicieron fotos desde todos los lugares, hasta del interior. Y no es para menos. La limusina Lincoln tiene todas las comodidades: música, pantalla de plasma, unos maravillosos asientos y un tapizado perfecto. Una vez casados, hasta el fotógrafo nos hizo una foto dentro de la limusina, vaya, que una de las primeras fotos como marido y mujer, fue en el interior de un elegante coche. Y no era para menos, con un chofer exquisitamente uniformado. Creo que todos los invitados a nuestra boda vieron o se sentaron en el interior de la limusina. Y es que no era para menos. No nos cabe duda de que es una gran idea el alquiler de uno de esos coches. Te hace sentir perfecto y da color al evento más importante de tu vida. Además, los responsables de limusinas valencia fueron muy amables, y hasta nos regalaron una botella de cava para brindar por el camino. Muchas gracias a todos.